Coste del spread en forex: cuánto pagas por operación

Coste del spread en forex: cuánto pagas por operación

Abres una operación en el euro-dólar y, antes de que el precio se mueva un milímetro, la cuenta ya está en rojo. No es un fallo del terminal: es el coste del spread, el peaje que cobra tu bróker por dejarte entrar. Parece calderilla hasta que lo multiplicas por las operaciones que haces en un año. Aquí tienes la cuenta hecha.

Qué es el spread y por qué empiezas perdiendo

En divisas hay dos precios a la vez: uno al que te compran (bid) y otro al que te venden (ask), siempre el más alto. Esa diferencia es el spread, y es la forma en la que gana dinero quien te da contrapartida. Compras al precio caro y, si cerraras en ese mismo segundo, venderías al barato: naces en negativo y el precio tiene que recorrer la horquilla entera solo para dejarte en el punto de partida.

En el euro-dólar el pip es la cuarta cifra decimal: si el bid marca 1,0850 y el ask 1,0851, el spread es de un pip. Los brókeres que muestran cinco decimales hablan de décimas, y verás cosas como «1,2 pips»; es lo mismo con más resolución.

Cómo calcular el coste del spread en una operación

Un lote estándar del euro-dólar son 100.000 unidades de la divisa base. Como un pip vale 0,0001, ese lote mueve 100.000 × 0,0001 = 10 dólares por pip. De ahí sale el resto de la escala: un mini lote (0,1) son 1 dólar por pip y un micro lote (0,01), 10 céntimos.

Ahora multiplica. Con 0,1 lotes y un spread de 1,2 pips: 1,2 × 1 = 1,20 dólares por operación. La horquilla se cruza una sola vez por operación completa, así que ese es el peaje de ida y vuelta, no de cada lado.

El dato suelto no asusta a nadie; la frecuencia sí. Cuatro operaciones al día y veinte días al mes son ochenta operaciones, o 96 dólares mensuales. Con once meses operativos —agosto lo dejo en blanco— salen 880 operaciones y 1.056 dólares al año: sobre una cuenta de 5.000, un 21,1 %, porque 1.056 ÷ 5.000 = 0,2112. Con una sola entrada al día serían 24 dólares al mes y 264 al año: 264 ÷ 5.000 = 0,0528, un 5,3 %. Mismo bróker y mismo spread, cuatro veces menos peaje.

El CSV que me mandó Javier un domingo de febrero

Hace dos inviernos me escribió un lector al que llamaré Javier, pidiéndome que le mirara por qué «no levantaba cabeza». Me mandó el histórico exportado del terminal, un CSV con los decimales en coma que el Excel se empeñaba en leer como texto. Me pasé la mañana con la persiana a medio subir y el café enfriándose al lado del teclado, separando columnas a mano.

Eran 412 operaciones en cuatro meses, todas de 0,1 lotes en el euro-dólar, con un spread medio de 1,3 pips. El coste del spread me cupo en una celda: 412 × 1,3 = 535,6 pips, y a 1 dólar el pip, 535,60 dólares. Su resultado neto era de −380 dólares, así que antes del peaje su operativa había ganado 155,60 (535,60 − 380).

No tenía un sistema malo: tenía un sistema decente operando demasiadas veces y con un objetivo demasiado corto para lo que le cobraban por entrar. Le dije una sola cosa por teléfono: no cambies de estrategia, cambia de objetivo. Pasó de buscar ocho pips a buscar veinticinco y partió por la mitad el número de entradas.

Dos barras comparan el coste del spread sobre un objetivo corto y otro largo, y dos medidores, el acierto que exige cada uno
El mismo spread de 1,2 pips se come el 12 % de un objetivo de 10 pips y solo el 3 % de uno de 40. Por eso el sistema corto necesita acertar el 56 % de las veces y el largo se conforma con el 51,5 %.
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El coste del spread decide tu ratio de acierto mínimo

Esta es la parte que casi nadie calcula. Un sistema simétrico —diez pips de objetivo y diez de stop— parece que necesita acertar la mitad de las veces para quedar en tablas. Con el peaje puesto, no.

Con un spread de 1,2 pips, cuando aciertas te llevas 10 − 1,2 = 8,8 pips y cuando fallas pierdes 10 + 1,2 = 11,2. El equilibrio es el porcentaje de aciertos p que cumple p × 8,8 = (1 − p) × 11,2. Despejas: 8,8p + 11,2p = 11,2, es decir 20p = 11,2, y p = 0,56. Hay que acertar el 56 % de las veces solo para no perder nada.

Repite con objetivo y stop de cuarenta pips: ganas 38,8 y pierdes 41,2, o sea 80p = 41,2 y p = 0,515. Cuatro puntos y medio menos de acierto exigido, con la misma estrategia, el mismo bróker y el mismo riesgo; lo único que ha cambiado es el tamaño del objetivo frente al coste del spread. Y subir tu acierto cuatro puntos y medio es carísimo, mientras que alargar el objetivo no cuesta nada.

El spread no es fijo: el ensanche de las 14:30

El spread que anuncia un bróker en su web es un promedio, y los promedios esconden justo los momentos que te estropean la operación: se estrecha cuando hay volumen y se abre de par en par cuando la contrapartida desaparece.

Llevo años empezando la sesión a las ocho y media de la mañana y lo primero que miro no es el gráfico, es la horquilla. Si está más ancha de lo normal, me espero sentado: la apertura de Londres ordena el mercado en unos minutos y el peaje baja solo.

La otra cara la vi un primer viernes de mes, con el dato de empleo estadounidense de las 14:30. Tenía la orden preparada y me quedé mirando cómo la horquilla se abría en la pantalla hasta un ancho que no había visto en semanas y se volvía a cerrar en menos de un minuto. No entré: un stop de diez pips no sobrevive a eso. Los minutos de un dato macro y la reapertura del domingo no son horas «más arriesgadas», son más caras, que no es lo mismo.

Cuentas con comisión: pásalo todo a pips y compara

Muchos brókeres ofrecen dos tarifas para la misma cuenta: una con el spread recargado y sin comisión, y otra con el spread casi en bruto y una comisión aparte. Parecen incomparables porque están en unidades distintas, y se arregla pasándolo todo a pips.

La conversión es una división: comisión por lote completo entre el valor del pip de ese lote. Con 7 dólares por lote de ida y vuelta y un pip que vale 10, son 7 ÷ 10 = 0,7 pips; súmale un spread de 0,2 y tienes 0,9 de peaje total frente a los 1,2 de la cuenta sin comisión. Esa diferencia de 0,3 pips, en las 880 operaciones anuales de antes, son 264 pips: 264 dólares con lotes de 0,1. Cambia las cifras por las de tu bróker y la comparación se hace sola.

Preguntas frecuentes

¿El spread se paga al abrir o al cerrar? Se cruza una vez por operación completa y el terminal te lo enseña nada más abrir: la posición nace en rojo por el importe de la horquilla. No hay un segundo cobro al cerrar; por eso una operación que en el gráfico «acabó en cero» termina en negativo en la cuenta.

¿Existen de verdad los spreads de cero pips? La etiqueta no es mentira, es incompleta. Ese cero suele ser un mínimo puntual en un par muy líquido y en horas de mucho volumen, y esa cuenta casi siempre lleva comisión por lote. Pásala a pips con la división de arriba: el coste del spread no desaparece, se cambia de casilla, y a veces sale más barato y a veces no.

¿Cuántos pips de objetivo hacen falta para que el peaje deje de molestar? Mi regla personal, sin ninguna pretensión científica: que el spread no pase del 5 % del objetivo. Con 1,2 pips eso son 24 pips o más, porque 1,2 ÷ 0,05 = 24. Por debajo no es que no se pueda ganar; es que necesitas acertar bastante más y el margen de error se te queda del tamaño de un sello.

Puntos clave

  • El coste del spread sale de multiplicar el spread en pips por el valor del pip: 1,2 pips con 0,1 lotes son 1,20 dólares por operación.
  • Lo que hace daño es la frecuencia: 880 operaciones al año a 1,20 dólares son 1.056, un 21,1 % de una cuenta de 5.000.
  • Con 1,2 pips de peaje, un sistema de diez pips necesita acertar el 56 % y uno de cuarenta, el 51,5 %.
  • El spread es variable: mira la horquilla antes de entrar y evita los minutos de un dato macro y la reapertura del domingo.
  • Para comparar tarifas, divide la comisión por lote entre el valor del pip y suma: todo en pips o no se puede comparar.
Rubén Zaldívar

Rubén Zaldívar

Trader de divisas de la sesión europea y divulgador para principiantes

Rubén Zaldívar es trader de divisas con más de una década operando la sesión europea, centrado en EUR/USD y GBP/USD. Ha acompañado a cientos de principiantes en sus primeros pasos en el mercado, y de esa labor nace su enfoque: vocabulario claro, gestión del riesgo desde el primer día y tolerancia cero con las promesas de dinero fácil. Escribe guías pensadas para que nadie repita los errores caros con los que él tuvo que aprender.

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